Crótalos

Crótalos

Ascendiente de las castañuelas actuales. Diseñados para profesores, profesionales y aprendices.

Desde el Paleolítico, pasando a las civilizaciones antiguas egipcia, china, cartaginesa o griega, se han encontrado testimonios del uso de este tipo de instrumentos. En Ucrania se han hallado restos de brazaletes formados por aros de marfil, que al chocar entre sí, producen un sonido armonioso. A posteriori se conoce la "crusmata" ibérica, formada por dos piezas de madera, dos grandes conchas marinas o dos piedras planas, que los bailarines y los músicos hacían sonar sujetándolas entre los dedos y la palma de la mano. A diferencia de los demás idiófonos occidentales, que tenían sus dos elementos sueltos, en la crusmata ibérica éstos iban sujetos por un cordón pasado a través de agujeros.

Hoy, los crótalos cuyo pasado se vincula con el de las castañuelas, están clasificados como "placófonos", instrumentos de pequeña percusión de altura indeterminada, denominados "idiófonos", pequeños platillos metálicos que golpeados entre sí, el metal del que están hechos vibra, y producen su sonido característico. Se anudan mediante tiras a los dedos pulgar y corazón.

En la India se conserva desde la antigüedad el uso de crótalos de tamaño grande, llamados "Kártalos". Se atan con cintas de tela al dedo medio, bailan con ellos en los cantos dedicados a las Deidades. Asimismo, los crótalos son protagonistas en el folklore turco, en las danzas orientales y árabes y en la danza del vientre. Además, estos pequeños idiófonos, participan en las orquestas modernas con su peculiar sonido vibrante.

El sonido de las castañuelas y de los crótalos, está impregnado de los sentimientos del músico y del arte de las danzas a las que acompañan. La percusión es la "guinda vibrante" que marca la pasión de los bailes en los que se tocan.

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